5 de marzo de 2016

¡No queremos felicitaciones. Queremos igualdad!

Por Érica Guevara Reyes
Red local de atención y prevención de la violencia contra las mujeres, Alajuela.
socioeducacion.ret@gmail.com


Este 8 de marzo, se conmemora – que no es lo mismo que celebrar – el Día Internacional de las Mujeres. Esta es una muy buena oportunidad no solo para agradecer las bondades de ser mujeres o de contar con mujeres a nuestro alrededor, sino para reflexionar acerca de las condiciones de vida de éstas y el aporte que como individuos y sociedad hacemos para superar (y erradicar) las desigualdades.


Para muestra, un botón

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), en promedio, las mujeres realizan 37 horas de trabajo doméstico no remunerado a la semana y los hombres 15 horas. Si a esta cantidad se le suma el horario laboral, quiere decir que las mujeres semanalmente tienen dos jornadas de trabajo mientras los hombres cuentan con más tiempo libre. Del mismo modo, en los hogares con personas dependientes, son las mujeres quienes ejercen la función de cuido.

El 2do Estado de los Derechos Humanos de las Mujeres revela, además, que entre el 2009 y el 2013, 2.450 niñas entre 10 y 14 años se convirtieron en madres. Tomando en cuenta que el Código Penal de nuestro país estipula como violación todo acto sexual llevado a cabo con personas menores de 13 años, estamos ante graves casos de violencia sexual e impunidad.

Otras fuentes indican que independientemente del nivel académico o las funciones que desempeñen, las mujeres ganan hasta un 27% menos de salario que los hombres en el sector privado, y aproximadamente un 7% menos que sus compañeros en el sector público. En cifras concretas, esto significa que mientras un hombre gana ¢388 000 en el sector privado, sus compañeras en el mismo puesto ganan ¢286 000.

Por otra parte y de acuerdo con encuestas del INAMU, 62% de las personas cree que existe discriminación contra las mujeres en la política. Así por ejemplo, 33% de las diputaciones las ocupan mujeres y solamente 10% de las alcaldías. Esto, por supuesto, no tiene ninguna relación con las capacidades de las mujeres, sino con los obstáculos para acceder a puestos de toma de decisiones y los primeros lugares en las nóminas de elección popular.

 Finalmente, de acuerdo con datos de la Red Feminista contra la Violencia hacia Las Mujeres, a noviembre de 2015, se cometieron al menos 28 femicidios en nuestro país. Esta es la forma más extrema de violencia hacia las mujeres. En este sentido, es importante comprender que los asesinos de mujeres (parejas, ex parejas, pretendientes, familiares, amigos o incluso desconocidos), al igual que los agresores, no son enfermos mentales ni sus actos son producto de incontrolables emociones violentas (ira o celos), por eso no existen los crímenes pasionales. Más bien, se trata de hombres que matan porque consideran a las mujeres de su propiedad.

¿Qué son las redes locales de atención de la violencia contra las mujeres?

Con el propósito de atender las problemáticas mencionadas, en 1996, Costa Rica elabora y pone en ejecución la primera política estatal en materia de violencia intrafamiliar, llamada el Plan Nacional de Atención y Prevención de la Violencia Intrafamiliar (PLANOVI), impulsada por el INAMU. Esta ley es el precedente para que en el 2008 nazcan las redes locales como espacio donde las instituciones coordinan acciones en favor del derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia.

El objetivo de estas redes es facilitar acciones y recursos necesarios por parte de las instituciones públicas a fin de garantizar un abordaje integral de las múltiples manifestaciones de violencia contra las mujeres. Dicho abordaje se centra en detección, atención a personas afectadas, prevención, capacitación y acceso a recursos de apoyo.

Por obligación de ley, todas las redes deben estar conformadas por representantes de las instituciones públicas que tengan presencia local. Las organizaciones comunitarias y no gubernamentales que tengan interés en colaborar y/o trabajar por la erradicación de la VcM pueden integrarse si así lo desean. Serán más que bienvenidas. 

Red Local de Alajuela

La red del cantón central de Alajuela es una de las más de 70 redes locales existentes por ley (Nº 8688) en el territorio nacional para la atención y prevención de la violencia contra las mujeres (VcM) y la violencia intrafamiliar (VIF).

Esta red se ha mantenido activa desde sus inicios en 1997, es decir, incluso antes de que se decretara la ley que manda su existencia, nació como una iniciativa comunitaria por atender las problemáticas de las mujeres. Actualmente está conformada por diversas instituciones públicas como los Ministerios de Educación, Salud, Seguridad, el Poder Judicial, la Caja Costarricense del Seguro Social, el Instituto Nacional de Aprendizaje, el Instituto Mixto de Ayuda Social, los Centros de Educación y Nutrición y Centros Infantiles de Atención Integral (CEN-CINAI), el Patronato Nacional de la Infancia y, en el rol de coordinación la Oficina de la Mujer de la Municipalidad de Alajuela. Además, forman parte organizaciones de la sociedad civil como la Agenda de Mujeres, la iglesia Maná, la Asociación de Atención Integral de la Tercera Edad y organizaciones no gubernamentales como RET Internacional.

Durante 19 años, esta red ha trabajado en favor de los derechos de las mujeres de la comunidad y lo seguirá haciendo. A través del financiamiento del municipio y con la promoción y apoyo de las entidades parte de la red, se sostienen espacios gratuitos para mujeres en los que se brinda atención individual y grupal. Se realizan sesiones de sensibilización a la población a través de foros, talleres y charlas. Se han implementado proyectos de formación en atención y prevención de violencia dirigidos a profesionales que tienen contacto con poblaciones vulnerabilizadas. Del mismo modo, se trabaja con grupos de hombres en la construcción de nuevas y saludables masculinidades, pues sólo de esta forma se acelera el progreso en materia de erradicación de la VcM. Se realizan actividades abiertas al público para promover derechos y convivencia de paz. Por supuesto, este espacio se esfuerza por facilitar la ruta de atención institucional que se brinda a quienes así lo requieren en el cantón.

El compromiso también debe ser suyo

No obstante los esfuerzos señalados, aún queda mucho por hacer para que un día todas y cada una de las mujeres y niñas puedan sentirse plenas y seguras, en igualdad de condiciones con el resto de la población. Por ello es que este 8 de marzo y todos los días siguientes, requieren de usted que nos lee, de su esfuerzo y compromiso para transformar la realidad.

Que nos sirva la ocasión para darnos cuenta de los logros alcanzados, pero también del largo camino que hay por delante en la lucha por la equidad. Que este 8 de marzo más allá de la nostalgia y la alegría, nos acompañe la crítica constructiva y la autoconciencia para finalmente reconocer que el respeto a los derechos humanos de las mujeres y la creación de mejores condiciones de vida para ellas beneficia a todas y todos –hombres también –porque no podemos aspirar al progreso humano, a un desarrollo sostenible y a mejores condiciones de vida para las personas, si a la mitad de la población mundial se le siguen violentando sus derechos y negando oportunidades. Las mujeres y niñas, sin importar edad, grupo social, orientación sexual, etnia, nivel educativo, condición de discapacidad y/o estatus migratorio deben acceder a las mismas oportunidades que los hombres en educación, empleo, participación política y la toma de decisiones en todos los niveles.

Recuerde que contra la violencia hacia las mujeres todas las manos son necesarias. Las suyas también. Por eso, este 8 de marzo no nos felicite, luche junto a nosotras por la igualdad.


                

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