Por Érica Guevara Reyes
Red local de atención y prevención de la violencia contra las mujeres,
Alajuela.
socioeducacion.ret@gmail.com
Este 8 de marzo, se conmemora – que no es lo mismo que
celebrar – el Día Internacional de las Mujeres. Esta es una muy buena
oportunidad no solo para agradecer las bondades de ser mujeres o de contar con
mujeres a nuestro alrededor, sino para reflexionar acerca de las condiciones de
vida de éstas y el aporte que como individuos y sociedad hacemos para superar
(y erradicar) las desigualdades.
Para muestra, un botón
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de las Mujeres
(INAMU), en promedio, las mujeres realizan 37 horas de trabajo doméstico no
remunerado a la semana y los hombres 15 horas. Si a esta cantidad se le suma el
horario laboral, quiere decir que las mujeres semanalmente tienen dos jornadas
de trabajo mientras los hombres cuentan con más tiempo libre. Del mismo modo,
en los hogares con personas dependientes, son las mujeres quienes ejercen la
función de cuido.
El 2do Estado de los Derechos Humanos de las Mujeres revela,
además, que entre el 2009 y el 2013, 2.450 niñas entre 10 y 14 años se
convirtieron en madres. Tomando en cuenta que el Código Penal de nuestro país
estipula como violación todo acto sexual llevado a cabo con personas menores de
13 años, estamos ante graves casos de violencia sexual e impunidad.
Otras fuentes indican que independientemente del nivel
académico o las funciones que desempeñen, las mujeres ganan hasta un 27% menos
de salario que los hombres en el sector privado, y aproximadamente un 7% menos
que sus compañeros en el sector público. En cifras concretas, esto significa
que mientras un hombre gana ¢388 000 en el sector privado, sus compañeras en el
mismo puesto ganan ¢286 000.
Por otra parte y de acuerdo con encuestas del INAMU, 62% de
las personas cree que existe discriminación contra las mujeres en la política.
Así por ejemplo, 33% de las diputaciones las ocupan mujeres y solamente 10% de
las alcaldías. Esto, por supuesto, no tiene ninguna relación con las capacidades
de las mujeres, sino con los obstáculos para acceder a puestos de toma de
decisiones y los primeros lugares en las nóminas de elección popular.
Finalmente, de
acuerdo con datos de la Red Feminista contra la Violencia hacia Las Mujeres, a
noviembre de 2015, se cometieron al menos 28 femicidios en nuestro país. Esta
es la forma más extrema de violencia hacia las mujeres. En este sentido, es
importante comprender que los asesinos de mujeres (parejas, ex parejas,
pretendientes, familiares, amigos o incluso desconocidos), al igual que los
agresores, no son enfermos mentales ni sus actos son producto de incontrolables
emociones violentas (ira o celos), por eso no existen los crímenes pasionales.
Más bien, se trata de hombres que matan porque consideran a las mujeres de su
propiedad.
¿Qué son las redes locales de atención de la violencia
contra las mujeres?
Con el propósito de atender las problemáticas mencionadas,
en 1996, Costa Rica elabora y pone en ejecución la primera política estatal en
materia de violencia intrafamiliar, llamada el Plan Nacional de Atención y
Prevención de la Violencia Intrafamiliar (PLANOVI), impulsada por el INAMU.
Esta ley es el precedente para que en el 2008 nazcan las redes locales como
espacio donde las instituciones coordinan acciones en favor del derecho de las
mujeres a vivir una vida libre de violencia.
El objetivo de estas redes es facilitar acciones y recursos
necesarios por parte de las instituciones públicas a fin de garantizar un
abordaje integral de las múltiples manifestaciones de violencia contra las
mujeres. Dicho abordaje se centra en detección, atención a personas afectadas,
prevención, capacitación y acceso a recursos de apoyo.
Por obligación de ley, todas las redes deben estar
conformadas por representantes de las instituciones públicas que tengan
presencia local. Las organizaciones comunitarias y no gubernamentales que
tengan interés en colaborar y/o trabajar por la erradicación de la VcM pueden
integrarse si así lo desean. Serán más que bienvenidas.
Red Local de Alajuela
La red del cantón central de Alajuela es una de las más de
70 redes locales existentes por ley (Nº 8688) en el territorio nacional para la
atención y prevención de la violencia contra las mujeres (VcM) y la violencia
intrafamiliar (VIF).
Esta red se ha mantenido activa desde sus inicios en 1997,
es decir, incluso antes de que se decretara la ley que manda su existencia,
nació como una iniciativa comunitaria por atender las problemáticas de las
mujeres. Actualmente está conformada por diversas instituciones públicas como
los Ministerios de Educación, Salud, Seguridad, el Poder Judicial, la Caja Costarricense
del Seguro Social, el Instituto Nacional de Aprendizaje, el Instituto Mixto de
Ayuda Social, los Centros de Educación y Nutrición y Centros Infantiles de
Atención Integral (CEN-CINAI), el Patronato Nacional de la Infancia y, en el
rol de coordinación la Oficina de la Mujer de la Municipalidad de Alajuela.
Además, forman parte organizaciones de la sociedad civil como la Agenda de
Mujeres, la iglesia Maná, la Asociación de Atención Integral de la Tercera Edad
y organizaciones no gubernamentales como RET Internacional.
Durante 19 años, esta red ha trabajado en favor de los
derechos de las mujeres de la comunidad y lo seguirá haciendo. A través del
financiamiento del municipio y con la promoción y apoyo de las entidades parte
de la red, se sostienen espacios gratuitos para mujeres en los que se brinda
atención individual y grupal. Se realizan sesiones de sensibilización a la
población a través de foros, talleres y charlas. Se han implementado proyectos
de formación en atención y prevención de violencia dirigidos a profesionales
que tienen contacto con poblaciones vulnerabilizadas. Del mismo modo, se
trabaja con grupos de hombres en la construcción de nuevas y saludables
masculinidades, pues sólo de esta forma se acelera el progreso en materia de
erradicación de la VcM. Se realizan actividades abiertas al público para
promover derechos y convivencia de paz. Por supuesto, este espacio se esfuerza
por facilitar la ruta de atención institucional que se brinda a quienes así lo
requieren en el cantón.
El compromiso también debe ser suyo
No obstante los esfuerzos señalados, aún queda mucho por
hacer para que un día todas y cada una de las mujeres y niñas puedan sentirse
plenas y seguras, en igualdad de condiciones con el resto de la población. Por
ello es que este 8 de marzo y todos los días siguientes, requieren de usted que
nos lee, de su esfuerzo y compromiso para transformar la realidad.
Que nos sirva la ocasión para darnos cuenta de los logros
alcanzados, pero también del largo camino que hay por delante en la lucha por
la equidad. Que este 8 de marzo más allá de la nostalgia y la alegría, nos
acompañe la crítica constructiva y la autoconciencia para finalmente reconocer
que el respeto a los derechos humanos de las mujeres y la creación de mejores
condiciones de vida para ellas beneficia a todas y todos –hombres también
–porque no podemos aspirar al progreso humano, a un desarrollo sostenible y a
mejores condiciones de vida para las personas, si a la mitad de la población
mundial se le siguen violentando sus derechos y negando oportunidades. Las
mujeres y niñas, sin importar edad, grupo social, orientación sexual, etnia,
nivel educativo, condición de discapacidad y/o estatus migratorio deben acceder
a las mismas oportunidades que los hombres en educación, empleo, participación
política y la toma de decisiones en todos los niveles.
Recuerde que contra la violencia hacia las mujeres todas las
manos son necesarias. Las suyas también. Por eso, este 8 de marzo no nos
felicite, luche junto a nosotras por la igualdad.
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